Nuestra única respuesta era seguir igual y a la mierda con todo

jueves, 26 de febrero de 2015



Miro por la ventana, una ventana gigantesca, alguien escupe detrás mío, y no es la ciudad que debería, es de otra persona, Tokyo. Estamos en Tokyo y es mi casa pero no. Hay algo que no cuadra, mis padres están a punto de llegar, yo solo quiero hacer una fotografía, cojo la cámara y él me pasa un objetivo pero no debería. Follamos y hago fotos, hay un pasillo muy largo y demasiadas habitaciones, no sé por qué necesitamos tanto espacio. No debería.

Algún día, en Japón.

martes, 24 de febrero de 2015

bailar Nacho Vegas en la cocina



y entonces lo entiendo, mi tristeza es totalmente proporcional a la cantidad de canciones de Nacho Vegas que puedo llegar a escuchar. Y no lo creía, pensé que eran simples coincidencias pero no, 


Y cada gota golpeando contra los cacharros de metal
me hace pensar unas veces en sangre y otras veces en ti.
Lo que en realidad viene a ser lo mismo.
Lo que, por crueldad, ahora viene a dar igual.

Al final creo que todo pierde sentido, tanto el hecho de estar aquí, en este espacio, en este rincón, escupiendo y vomitando lo que está siendo una existencia de lo más banal y aburrida, como el hecho de existir, de respirar y de brotar sangre cada vez que escupo sin querer, queriendo.

Tengo el corazón muy rojo y no tiene sentido. Debería dejar de escribir, de pensar y de imaginar. Debería limitarme a respirar y beber agua vacía y cristalina,

y la tristeza vuelve. se siente raro, diferente, es como una resignación y un respirar profundo que no lleva a nada. me siento fea y mi propio cuerpo me da asco. todo sigue igual igual igual y no sé, el tiempo, el creernos al límite de la personalidad. nuestro trastorno, nuestro saber hacer, nuestro entendimiento y a veces es extraño como parece que nos comprendemos más de lo habitual.
Y me cojo la nuca, el cuello, me clavo las uñas y me imagino siendo un gato llevado de un lado a otro, encogido y sin tanta tristeza.


Tengo la certeza de todo, la verdad y la fantasía, mezcladas en un mismo sitio y lo sé, y sé que es así.

sábado, 21 de febrero de 2015




Podrías decir
que todo esto fue un error
y que no volverá a ocurrir,
que la vida es algo más,
y que tiemblas sólo de pensar
que te la vuelva a amargar.
Podrías decir algo así,
y dirías bien.

Podrías pensar
que no me volverás a ver,
que en tu vida ahora soy
bienvenido igual
que un recién nacido subnormal,
que un cáncer en la flor de tu vida.
Podrías pensar algo así,
y pensarías bien.

Podrías sentir
algo que abrasa tu interior
y que no te deja vivir,
como agujas que alguien
introdujo hasta el fondo en tu carne.
Podrías sentir algo así,
y sentirías bien.

Podrías rezar,
rezar por ejemplo así:
"Que no vuelva a aparecer
y que yo no vuelva a acudir a él.
Dios, haz que lo olvide."
Podrías rezar algo así,
y harías muy bien.

Había una chica, una chica que se quitaba la ropa y se tiraba al suelo, y estaba desnuda delante de mi, era toda para mi pero no era normal. O sí? Nunca me había acostado con una mujer, nunca podría darle placer a una mujer, no sabría y no podría pero ella está ahí, delante mío, con las piernas bien abiertas enseñándose. Y me fijo y me acerco y me lleno de valor y voy a hacerlo, está cachonda esperando, no entiendo muy bien por qué. Estamos en una habitación, en una barca, hay agua y todo se mueve pero yo me acerco y le meto los dedos y le acaricio poco a poco pero cada vez me está dando más asco y ahora tengo su cuerpo, sus piernas y su coño mirándome y es una raja rosa e hinchada pero sus labios son ventosas, parece un pulpo, ventosas blancas y me pregunto si yo también lo tendré así, si es normal, es una raja llena de ventosas, de bultos blancos que se mueven mientras le meto los dedos y me está dando demasiado asco pero no puedo parar. Miro a la derecha y al lado tengo otras dos piernas abiertas, aquí no hay ventosas, solo un coño feo y triste que está esperando a que lo toque y entonces me agobio y del pulpo empieza a brotar una especie de espuma densa y blanca y creo que se está corriendo y me están dando arcadas y no puedo lamerle, no puedo tragarme eso, no puedo meterme eso en la boca, alguien me llama cadáver, llevo muerta tres días y tengo toda la mano metida dentro suyo y no para de brotar esa cosa asquerosa pálida y densa y necesito que pare.


y me despierto mareada, asqueada, y me tengo que bajar las bragas por si me han salido unas ventosas blancas y asquerosas por las ingles y respiro aliviada pero infinitamente triste. Son las siete de la mañana y el gato maulla, maulla alto y fuerte para que le abra la puerta y le deje salir porque ya no quiere dormir más, no quiere dormir más. no sé si por mí o por la tristeza que lleva dentro pero me da una infinita pena y ya no puedo dormir más. 

Pensé que lo había superado, que era una fase de adolescencia tardía, que todo estaba bajo control, había cambiado la tristeza y la depresión por el cinismo y la vergüenza ajena.


etapas tardías, recuerdo hablar del tiempo, si acaso del gobierno. Ella se cae de la silla y no paramos de reir mientras gritamos bien fuerte que el amor no existe! Que nuestros padres simplemente tienen mucha paciencia y resignación, que no es real, que es todo mentira. Y aún así esperamos. Alguien no para de traer cervezas y continuamos gritando y bromeando. úteros podridos, los nuestros, resignadas y tal vez aliviadas.


Pero no. No lo he superado y vuelve y me arrastra otra vez bajo una masa negra y  me coge de los hombros y me empuja bien fuerte. Y yo que pensaba en jugar,


Y es mi miedo el de esa lagartija
desprenderse de su cola
y ahora ha llegado Lola y dice
que esto ya no es lo que fue.

Me dejas que lea el mapa que ha dejado
el agua hirviendo sobre tu piel
sé que son tiempos duros
pero silba y juro que allá donde quiera
que esté, acudiré

Y ahora, dime amor, dime amor
si estás ardiendo
y si es que puedo alivierte yo.

Pero dile amor, dile amor,
dile, dile amor, dile amor, dile amor
que el que ahora te alivia soy yo.

Y ahora sueño con lagartijas y con incendios, con alegrías de incendios que no existen.

Y era el día, el día en que tenía que abrir la boca. El día en el que tenía que romperme y clavarme miles de cristales en el pie.

Y me da pena no sacar de la herida un papelito, algo pequeñito que al abrirlo me dijera que todo va a ir bien.


Aunque fuera en un sueño, oscuro y borroso. No. No hoy, nunca, no.+


y hoy el gato, maulla, maulla mucho, muy alto y de manera muy triste y le abro la puerta y se mete en mi cama y se me acurruca fuerte entre las piernas y pienso que es así, que no podía ser de otra manera y los dos maullamos en silencio como dos idiotas.

miércoles, 18 de febrero de 2015



 No soporto tu amor me hace peor persona no soporto los besos que me dás a todas horas no soporto la dicha de tenerte a mi lado estaría mejor borracho, solo y desquiciado ahora quiero llorar quiero vomitar quiero que me dejes de una santa vez en paz quiero sufrimiento y lo quiero ahora quiero que salgas por la puerta sin demora me has buscado la ruina con tus atenciones hasta iría al altar contigo si me lo propones y me da mucho asco y me da mucha pena malgastar contigo todo el tiempo que me queda será como un cuento con final perfecto me habrás convertido en todo aquello que detesto

En una habitación a oscuras, un sofá, no es una habitación, es todo un piso, es un loft, no, es simplemente un salón, ya hemos estado aquí pero ahora es todo distinto y más grande y amplio, es la misma luz, alguna bombilla encendida al final del pasillo, creo que la televisión delante de nosotros está encendida por primera vez aunque no ocurre nada. En realidad, a oscuras. Todo.

Sentada a un lado, derecha, izquierda, izquierda, me río y me empiezo a quitar la ropa, las medias y la ropa interior, me dejo la falda de vuelo y la camisa y alguien sin barba me coge y no es él pero sí pero me parece extremadamente atractivo y me pone encima suyo, pienso en quitarme la falda pero no. No me deja. Tengo que desabrocharme la camisa, una camisa que nunca me había puesto antes, gris, oxford, yo nunca llevo camisas así, no es mía, es mía pero no. No la llevo por mí. Y no puedo desabrochar los botones, mis dedos no aciertan y continuo riéndome y tengo que pedir ayuda y me giro y me besa. y me ayuda y me pregunta cómo fui en la adolescencia, una pregunta, su primera pregunta, su primera palabra, y no sé por dónde empezar, aburrido, aburrimiento, no sé si me está pidiendo que me invente una historia o qué pero no creo que le interese la respuesta. Me pide que no, que no lo haga ahora, que tendrá que ser en una iglesia, confesándome. No lo entiendo y entonces me despierto.


martes, 17 de febrero de 2015

17.01



y tengo esta canción grabada. Corriendo por el metro un sábado para llegar a tiempo y poder cogerlo para sentarme al lado de alguien. Recuerdo estar muy triste, y correr y sonreir muy fuerte.

Y me imagino en una realidad alternativa mandando mensajes a una distancia espacio temporal sin sentido. y me imagino tantas cosas que necesito extirparme esa parte de mi cerebro.

cogernos de la mano y sonreir mucho


take me out tonight 
take me anywhere, i don't care 
i don't care, i don't care 



Taberneros

Si dices dame tu corazón
me lo arranco y te lo doy
pero yo digo Amor quédate
y tu me respondes me voy, me voy, me voy.




Y Nacho Vegas ha vuelto hoy para quedarse un ratito largo y escucho esta canción y recuerdo como en directo, delante de él, se le rompía el corazón en pedacitos pequeñitos. Y me parece tan dulce y triste que no se me ocurre persona mejor con la que compartir la tristeza.


Y lloraremos fuerte su muerte, 

Y como una niña pequeña, tirando de la manga hacia abajo, bien fuerte, sin querer poder evitarlo.

En una fotografía, con un patito de peluche de la mano, arrastrándolo. En otra con unas braguitas de algodón con algún dibujo de flores, siempre en la mano.

Pienso en la infancia y en la primera vez que me rompieron el corazón y lo mucho que lloré sin saber muy bien por qué. A veces me resulta horrible el hecho de pensar que una es un cuerpo vacío, sin amor y sin paciencia, solo dolor y tristeza. Y luego me sorprendo intentando sostener todo el amor que puedo sentir, contenido, como en una caja de zapatos con algo vivo dentro que no quiero que escape.

En tirarme al suelo por ese pasillo largo, sujetando las braguitas, con el pelo rubio y los dientes aun sin romper, con una sonrisa en la que nunca más me he vuelto a ver. Esa niña no era yo. Esa niña no soy yo. Esa no es mi cara, esos no son mis dientes, esa no es mi boca, esa no soy yo.

Y mis uñas, las uñas, necesito arrancármelas. Pegarme la lengua al paladar y frenarme el cerebro, me lo imagino como un ovillo enorme y pesado, viscoso pero seco, un ovillo que necesito deshacer para que se calle y no sé por dónde empezar y acabaría partiéndolo por la mitad y despedazándolo con los dedos. Necesito que se calle.

Blanquear, lejía, limpio, esterilizar, sintético, sintética.

Tenía por costumbre darle cada semana un regalo distinto, cada lunes por la mañana, cuando hacía sol y el mundo estaba quieto aun, en silencio, le pedía que cerrara los ojos y abriera las manos y los dejaba ahí, uno a uno, cada semana.

Le imaginaba recibiendo cada una de las tonterías, de los regalos infantiles y pequeñitos que le hacía, con una gran sonrisa, un gracias educado y correcto, algo sentido, de verdad, real. Luego le imaginaba tirándolos en la basura más cercana en la primera ocasión que tuviera al perderme perderle de vista.


Guardaba una caja de metal, grande y verde, con cada uno de los juguetes que quería darle.





sin sentir, no hay dolor, no hay cariño, ni hay ternura, no existe la calma que da conocer a alguien.

lunes, 16 de febrero de 2015



Trepa por mi cuerpo y dame de comer,
dime que estoy muerto, que no nos pueden ver.
haz ruido en mi alma, déjate vencer,
ahora hay nieve en tus manos
y en tu voz ya no hay dolor.

Y aunque estés muy equivocada
y aunque tú ya no estés,
en mi cuerpo hay mil espejos donde yo... 
por donde yo te puedo ver...
por donde yo te puedo ver...

Cuando nadie era nada,
cuando el ruido era vital,
cuando un beso era un juego,
cuando el juego era matar,
cuando era muy sencillo
y podías distinguir,
cuando en tu cuerpo había nidos
que yo podía destruir,
cuando intuías algo sucio
imposible de explicar,
cuando tus ojos preguntaban estamos ...
donde queríamos estar, estamos ...
donde queríamos estar, estamos ...
donde queríamos estar, estamos ...

domingo, 15 de febrero de 2015

Odio este insomnio barato y descuidado. Sin sentido y vacío. Aparezco en cuevas, con gatos, amigos de amigos y gente que pincha música y baila como Ian Curtis. Gente borracha que liga con chicas más bonitas que yo y que luego se acuerdan de mi. Sueño con periódicos que escriben noticias absurdas y fotografías en blanco y negro, artículos pequeños dedicados a los desastres que provoco. Cuevas bien iluminadas y gente a la que odio. Círculos sociales a los que no pertenezco ni lo haré nunca que coinciden sin querer.

Pienso en canciones tiradas a la basura y en el calor que tengo en todo mi cuerpo. No consigo relativizar el tiempo.